El estrés al volante es algo que lo que hemos de lidiar más a menudo de lo que nos gustaría. Es normal que en grandes ciudades o en algunas carreteras el tráfico sea denso y el hecho de circular con nuestro vehículo se complique bastante. ¡No te preocupes porque existen trucos para no volverte loco!
Una gran afluencia de vehículo yendo a altas velocidades, señales de tráfico confusas, seguir una ruta desconocida, verse atrapado en un atasco… ¿Te suenan algunas de estas situaciones? Seguro que sí y lo más probable es que alguna vez te hayas desesperado sin saber qué hacer.
La primera medida a tomar para conservar la tranquilidad es asumir que cierto grado de estrés es inevitable. Cualquier persona que se enfrente a un imprevisto es susceptible de estresarse porque esta es la primera reacción del ser humano ante lo desconocido.
¿Sabías que el estrés es una de las principales causas de los accidentes de tráfico? Conducir estresado es casi tan peligroso como hacerlo con falta de sueño. Y por si esto fuera poco, los cambios de humor, la agresividad y la impaciencia pueden desembocar en conflictos con los demás conductores. ¡Recuerda que no estás solo en la carretera!
Además, como dice el refranero popular, las prisas no son buenas consejeras. Es decir, que el estrés al volante puede hacer que realices maniobras indebidas para ganar tiempo que de otra forma ni se te pasarían por la cabeza. ¡Siempre hay que respetar las normas de tráfico para mayor seguridad de todos!
Como en el equipo de Autofurgo sabemos que la prevención en estos casos es fundamental vamos a facilitarte algunos consejos para que no acabes tirándote de los pelos cada vez que viajes por carretera:

  • Horario flexible: Está muy bien que tengas una ruta planificada cuándo te desplazas por carretera. Sin embargo, contar con los imprevistos también es necesario. Por esta razón, te aconsejamos que te levantes con tiempo suficiente para realizar tu trayecto sin agobios y que no te marques una hora exacta de llegada. ¡Alcanzar tu destino sin incidentes debe ser tu meta!
  • No te saltes las paradas en los viajes largos: Algunas veces por ahorrar algo de tiempo no detenemos el coche en un área de descanso la media hora correspondiente. Ten en cuenta que si no paras tu cuerpo estará en tensión continua y pueden surgir otros problemas derivados del agotamiento como la falta de atención o la pérdida de reflejos.
  • Nada de bebidas estimulantes: El café o el té aumentan la presión arterial así que si lo que buscas es mantener la calma no son tus mejores aliados. El zumo y el agua son suficientes en los viajes en coche.
  • No seas demasiado exigente contigo mismo: Tienes que conducir de una forma segura y responsable pero cometer errores es parte de la vida. Quizá te líes al entrar en una rotonda o no te salga a la primera la maniobra para aparcar en línea. Respira. No es el fin del mundo.

En gran parte, nuestro estrés al volante lo provocamos nosotros mismos queriendo seguir unos planes y cumplir unas expectativas que quizá no sean del todo realistas. No podemos controlar factores como el tráfico, el clima o el estado de las carreteras. ¡Tú sólo puedes conducir lo mejor que sepas!