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Conducir por carreteras secundarias en verano es algo habitual. Sin embargo, no siempre tomamos las debidas precauciones para circular con seguridad. Hay que tener presente que este tipo de vías no están en las mismas condiciones de mantenimiento que las carreteras que conectan con grandes ciudades.

Si planeas viajar por carreteras secundarias estas vacaciones es imprescindible seguir algunas buenas prácticas para reducir al mínimo las probabilidades de sufrir un imprevisto o un accidente de tráfico. El objetivo es que el trayecto vaya como la seda.

Algunas veces, es imprescindible atravesar una u otra carretera secundaria para llegar a lugares alejados de todo. No obstante, ni el trazado ni el estado de conservación de este tipo de carreteras son iguales a las vías principales.

Como seguro que ya sabes, las carreteras secundarias están menos concurridas y eso se debe a varios motivos. Por un lado, existen otras alternativas para llegar a ciudades importantes y, además, está el factor incertidumbre al no saber muy bien qué nos vamos a encontrar durante el camino.

Llevar el coche por carreteras secundarias nos exige prestar atención a la calzada y a las maniobras de los otros conductores. No es raro que haya un único carril para cada sentido de la marcha y esto puede complicar las cosas si no hay espacio para que circule más de un vehículo, por ejemplo.

Afortunadamente, hay una medida de seguridad muy fácil de aplicar al alcance de todos. Reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad respecto a otros vehículos te dará más tiempo para actuar en caso necesario y también ayuda a prevenir los temidos pinchazos en la rueda.

No olvides que aquí no sólo entran en juego factores externos como el estado de conservación del asfalto o la complejidad del trazado. Antes de salir de casa tienes que poner tu coche a punto para no llevarte una sorpresa desagradable cuando la localidad o la estación de servicio más cercana se hallan a kilómetros de distancia a pie. Vigilar la presión de las ruedas o los niveles del líquido de frenos son dos imprescindibles.

Ojo, el calor extremo también puede mermar seriamente tu capacidad de reacción al volante. En este sentido, el aire acondicionado es tu mejor aliado. No recurras al truco de bajar las ventanillas para refrescar el habitáculo del coche ya que esta costumbre no suele dar muy buen resultado y provocará que tu consumo de combustible sea mayor.

Por supuesto, otra medida que puedas adoptar para huir del sol abrasador es no coger el coche entre la una del mediodía y las cinco de la tarde. Esta es una recomendación excelente para que conducir en verano no se convierta en un infierno. Cuadrar los horarios durante los viajes de media o larga distancia puede ser complicado pero el esfuerzo merece la pena.

Finalmente, hay que tener en cuenta que los tractores y otras clases de maquinaria agrícola suelen usar las carreteras secundarias. Se trata de vehículos de grandes dimensiones que van despacio y pueden realizar maniobras imprevistas para acceder a las fincas colindantes. Adelantar estos vehículos puede ser una buena idea pero asegúrate de que puedes llevar a cabo el adelantamiento sin hacer una maniobra arriesgada o acabar provocando una colisión.

En definitiva, la paciencia y la prevención son tus herramientas para conducir por carreteras secundarias en verano. Recuerda que el clima o los baches pueden influir en el control que tienes sobre tu coche y que sólo tu experiencia y una dosis de cautela te ayudarán a culminar el viaje con éxito.