Seleccionar página

A nadie se le escapa la importancia del uso de los retrovisores. No en vano, resultan de una ayuda inestimable a la hora de proporcionarnos la visibilidad adecuada tanto al conducir como al aparcar nuestro vehículo. ¡Vamos a asegurarnos de que los colocamos de la forma apropiada!
Sin el espejo retrovisor sería imposible saber a ciencia cierta qué coches están detrás de nosotros o si estamos a punto de chocar con la temida columna del parking. Dicho esto, su utilidad es evidente pero a pesar de ello todavía son muchos los conductores que no regulan correctamente los retrovisores con lo que el riesgo de sufrir accidentes de mayor o menor consideración se multiplica.
Un coche cuenta como mínimo con un retrovisor en el lado izquierdo y otro central. Por supuesto, si se da el caso de que la línea de visión central no es clara hemos de apoyarnos también en un espejo adicional en la parte derecha del vehículo.
Como podrás imaginar, los modelos de coche más seguros son los que cuentan con los tres espejos porque se reducen de forma considerable los ángulos muertos y los puntos ciegos. En la actualidad existen sistemas de aviso que nos facilitan la detección de los obstáculos en carretera. Sin embargo, poner demasiada confianza en la tecnología puede provocar distracciones fatales así que es mejor ir alerta.
A continuación, vamos a ver con más detenimiento el el uso de los retrovisores y su mantenimiento. Empezando por lo básico la limpieza es fundamental. A primera vista parece una aclaración innecesaria pero la lluvia, el vaho y a humedad pueden jugarnos una mala pasada al pillarnos desprevenidos.
Otro punto a tener en cuenta es la visibilidad nocturna. Como recordarás ya dimos una serie de pautas para conducir de noche pero en el caso de los retrovisores no debemos olvidar que hemos ponerlos de tal modo que veamos la carretera pero sin quedar cegados por la luz de los faros del resto de los conductores.
Los retrovisores laterales del exterior del nuestro vehículo deben servirnos para ver la calzada y la parte trasera de nuestro coche. A este respecto cabe señalar que puedes tomar como referencia la tapa del combustible o la manilla de la puerta trasera. Estos elementos han de reflejarse en la esquina inferior del espejo más cercana al coche.
El espejo interior del coche es más sencillo de manipular. Lo importante es que podamos ver la luna trasera. Ojo, no vale con ver este cristal parcialmente así que tómate tu tiempo para cerciorarte de que gozas de la mayor visibilidad posible.
Si sigues estas indicaciones el uso de los retrovisores no tendrá secretos para ti. Es imprescindible que no te confíes y compruebes que la posición de los espejos sigue siendo la correcta cada vez que te subas al vehículo. Al principio esta operación te parecerá un engorro si no estás habituado a realizarla pero con el tiempo la fuerza de la costumbre hará que te resulte algo simple y natural.