Conducir de noche supone un riesgo añadido que no siempre es posible evitar. Por eso desde Autofurgo nos gustaría ofrecer a nuestros lectores una serie de pautas para que cuándo la oscuridad nos sorprenda al volante no nos pille desprevenidos y sepamos cómo actuar.

Vamos a empezar por lo más básico. Viajar en compañía de alguien reduce el riesgo de accidentes nocturnos ya que es importante contar con un copiloto que nos hable y nos mantenga alerta y que pueda relevarnos en el momento en el que nos venza la fatiga y tengamos que parar de conducir.

Refrescos y otras bebidas azucaradas y con altos niveles de cafeína también tienen su sitio en el posa vasos de cualquier conductor que se aventure a circular a altas horas de la madrugada. Parar en gasolineras o áreas de servicio para tomar algo aleja el sueño y sirve para que no decaiga nuestra atención.

Sin embargo, nada puede sustituir a un buen descanso así que parar periódicamente cada dos horas durante el trayecto y no estar extenuado previamente por las actividades del día también es de una ayuda inestimable. En el caso de los profesionales del transporte esto es algo a tener en cuenta cuándo se planifica una ruta de reparto.

La mala visibilidad en las carreteras es una causa bastante común de los accidentes de tráfico que se producen de noche. Nada puede hacerse para mejorar la iluminación de ciertas zonas inter urbanas ya que eso corresponde a organismos públicos pero sí que hay ciertas cosas que podemos poner en práctica en aras de mejorar la seguridad vial de todos.

Incrementar la distancia que nos separa del vehículo que nos precede es una buena idea en este sentido. De esta forma, en caso de tener que frenar bruscamente tendremos más tiempo de reacción para evitar el choque o para maniobrar y minimizar los efectos del impacto.

Por la noche, ir a menor velocidad aunque no alcancemos el límite máximo permitido es muy aconsejable. Esto está directamente relacionado con lo que decíamos un poco más arriba sobre ampliar la distancia de seguridad. Si vamos más lento tendremos más posibilidades de actuar ante situaciones imprevistas.

Evidentemente, el uso correcto de las luces de nuestra furgoneta también es una gran medida para prevenir accidentes de tráfico. Estas han de servir para definir el entorno por el que se está circulando y no para deslumbrar a los demás conductores. Las luces largas, por ejemplo, están especialmente indicadas para las carreteras secundarias aunque hay que cambiarlas en el caso de que decidamos hacer algún adelantamiento.

Ojo, porque desde Autofurgo queremos hacer hincapié en los peligros de adelantar a otro vehículo de noche. Las prisas no son buenas consejeras y en numerosas ocasiones se tiene un percance por un supuesto ahorro de tiempo. De noche, ver lo que está a punto de hacer otro conductor no es tan fácil como a la luz del día.

Por último, vamos con un consejo de índole más práctica y es que no hay que descuidar la revisión del maletero para asegurarnos de que llevamos encima todo lo necesario por si sufrimos una avería o tenemos un pinchazo. Triángulos, gatos, ruedas de repuesto y sobre todo chalecos reflectantes no pueden faltar para no sufrir un atropello en medio de la oscuridad de la carretera cuándo bajamos a revisar nuestro vehículo.

Además, a pesar de que hoy día cambiar las luces de nuestro automóvil requiere cierta habilidad a la hora de montar y desmontar piezas de nuestro coche o furgoneta llevar encima un recambio de luces es esencial por si alguna se estropea a mitad de camino. Conducir a ciegas es algo inaceptable tanto para nuestro bienestar como para el del resto de conductores.

En suma, conducir de noche tiene sus pautas y sus trucos. Aunque llevemos muchos años al volante de nuestro coche la atención no debe reducirse ni un segundo y ser precavido es una costumbre que puede salvar vidas o evitar lesiones y daños materiales. ¡Ten esto presente cuando vayas por carretera después de que oscurezca!