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El miedo a conducir es más común de lo que la mayoría de la gente cree. A veces, un accidente puede hacer que no queramos volver a coger el coche pero estos miedos tienen solución si aplicamos algunos trucos y ponemos un poco de nuestra parte. ¡Vamos paso a paso!
Si estás muy habituado a conducir quizá no te hayas parado a reflexionar acerca de la cantidad de detalles a los que se debe prestar atención al volante de un vehículo. Este hecho puede resultar estresante a muchos conductores incluso si no se han visto nunca implicados en un accidente de tráfico.
El miedo a conducir empieza incluso antes de ponerse al volante. Si la mera idea de ir por carretera hace que estés nervioso o en tensión te recomendamos que sigas una serie de pautas para combatir el estrés al volante.
Obviamente, lo primero para superar una fobia es intentar relajarse. Sin embargo, esto es más fácil decirlo que hacerlo y en muchas ocasiones al intentar calmarnos conseguimos justamente el efecto contrario. Si te ves en esta situación no te agobies y ve poco a poco.
Tener una serie de rituales antes de empezar a conducir puede hacer que las cosas resulten más sencillas. Colocar bien los espejos retrovisores, adaptar la posición del asiento o comprobar la limpieza del parabrisas para obtener la mejor visibilidad posible son algunas buenas prácticas.
Como es lógico, si estás más cómodo en el interior de tu vehículo y has revisado que todo está en orden podrás conducir más tranquilo. Poner música relajante puede ser otra opción siempre y cuando no seas de esas personas que se distraen con la radio. ¡Saber qué ocurre en la carretera es lo principal!
El miedo no se supera de una vez. Por este motivo, lo más aconsejable es que hagas trayectos cortos en coche por lugares conocidos antes de embarcarte en viajes de mayor duración. Esta es una forma como cualquier otra de ir cogiendo confianza ya que en un entorno que nos resulte familiar hay menos probabilidades de que nos topemos con algún imprevisto por lo que respecta al tráfico.
Ten en cuenta que conducir sólo entraña riesgos si eres imprudente. En otras palabras, si respetas las señales de tráfico, la distancia de seguridad, los límites de velocidad y el resto de las normas de circulación es raro que se presente algún problema.
No obstante, nunca hay que olvidar que no estamos solos en la carretera. Sin embargo, no merece la pena preocuparse por lo que puedan hacer otros conductores ya que eso es algo que está fuera de nuestro control. Asumir esta circunstancia será de gran ayuda de cara a volver a conducir con normalidad.
Como has visto, el miedo a conducir se elimina a base de enfrentarse a él día a día. La práctica y la rutina lograrán que con el tiempo subirse a un coche, ya sea tu propio vehículo o uno de alquiler, pierda gran parte de su misterio y se convierta en una parte más de nuestra vida cotidiana.