Seleccionar página

Todos sabemos que las matrículas de coches sirven para identificar los vehículos que hay en circulación. ¿Pero cómo se llegó a la conclusión de que era necesario instalar esta placa? ¡Vamos con una pequeña lección de historia repleta de curiosidades!
Como podrás imaginar, cuándo los primeros coches hicieron su aparición en el S.XIX su número era tan escaso que a nadie se le había pasado por la cabeza la necesidad de instaurar un sistema alfanumérico de identificación de estas máquinas motorizadas.
Los accidentes de tráfico no eran una preocupación por aquel entonces y la manera de conducir el coche era poco menos que temeraria en algunas ocasiones. Y si ocurría una desgracia no existía forma alguna de determinar a quién pertenecía el coche implicado en el siniestro.
Estos fueron los principales motivos de la aparición de las matrículas de coches a principios del S.XX. En España, fue en Mallorca dónde se vio circular por primera vez un coche con su correspondiente matrícula. ¡Aunque parezca increíble esto pasó en el año 1900!
A partir de entonces hubo pocos cambios. En España los coches lucían en la matrícula las primeras letras de la provincia en la que habían sido matriculados acompañadas de un número de seis dígitos. No obstante, hubo que añadir otras dos letras después del código numérico porque la llegada de los vehículos familiares disparó las ventas de coches.
En ciudades como Madrid y Barcelona, en las que la afluencia de vehículos era mucho mayor, el problema de la matriculación del que hemos hablado arriba era más acuciante. Se estaba asistiendo a una revolución en cuanto a las normas a las que estaban sujetos los coches para ser aptos para su uso en ciudades y carreteras.
A estas alturas se hace impensable que un coche no tuviera elementos mecánicos como el limpiaparabrisas, por ejemplo. Desde entonces, el diseño de los vehículos ha cambiado bastante y se han añadido diversos sistemas de seguridad como el cinturón o el airbag entre otros.
Con la Unión Europea llegaría la última de las modificaciones del sistema de matriculación de vehículos. Hace casi veinte años que se pueden ver en la carretera coches que llevan una placa con la letra “E” de Europa seguida de un código de cuatro dígitos a los que le siguen tres letras.
Nadie sabe con exactitud cuándo se agotará este modo de matriculación. Todo dependerá del volumen de ventas de vehículos que se registre en los próximos 40 años. Quizá la aparición de novedades como los sistemas de comunicación entre vehículos cambien para siempre la manera en la que se gestionan las matrículas.
Y aquí termina la historia de las matrículas de coches. Es innegable que la aparición de utilitarios, furgonetas o monovolúmenes han supuesto un giro drástico en nuestra forma de viajar a media distancia o por ciudad. ¡La regulación es la clve para que los conductores estemos seguros en carretera!