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Si no fuera por los amortiguadores del coche conducir sería imposible. Estas piezas son esenciales no sólo porque absorben los impactos provocados por las irregularidades del terreno sino también porque ayudan a que los neumáticos no pierdan contacto con la carretera. ¡Mantener los amortiguadores en perfecto estado es cuestión de seguridad!
Lección de mecánica elemental. Los amortiguadores forman parte del sistema de suspensión de tu coche. Como se ha dicho arriba si no existieran los amortiguadores no se podría controlar un vehículo.
¿Recuerdas nuestro artículo sobre seguridad activa? Ahí te explicamos la importancia del sistema de suspensión de cara a sortear los baches de la calzada y como las barras estabilizadoras impiden que tu coche vuelque en las curvas.
Pues bien, los amortiguadores, además de ser elementos indispensables en el sistema de suspensión también influyen en el funcionamiento de los sistemas de control de estabilidad como el ESP o el ABS.
No olvides que estos dispositivos reaccionan mediante una serie de sensores que miden aspectos como la velocidad de las llantas, por ejemplo. Si los amortiguadores tienen problemas el ESP no valdrá de mucho a la hora de dirigir los neumáticos.
En suma, ante la menor sospecha de que algo no marcha como debiera hay que acudir al taller para revisar los amortiguadores del coche y sustituirlos en caso necesario. Insistimos. Los amortiguadores, los neumáticos y los frenos son la base de tu seguridad al volante. No vale la pena intentar ahorrar en gastos mecánicos cuándo lo que está en juego es tu integridad y la de los que viajan contigo en el coche.
Uno de los primeros síntomas que pueden alertarte acerca del deterioro de los amortiguadores es el aumento de la distancia de frenado. Es cierto que este indicador no basta por sí solo para dar por sentado que hay que cambiar los amortiguadores pero es un aviso que te ayudará a anticiparte a futuras averías.
Otras señales son el desgaste de las ruedas, las vibraciones extrañas en el volante, las fugas de líquido hidráulico o la dificultad para conducir en las curvas. Si observas alguna o varias de estas cosas es tiempo de hablar de la sustitución de los amortiguadores.
No te preocupes. Los amortiguadores no engañan así que sabrás a simple vista si han llegado al final de su vida útil. De todas formas, es conveniente realizar al menos una revisión al año o en su defecto una cada 20.000 kilómetros.
Ahora que ya sabes el papel que cumplen los amortiguadores durante la conducción puedes valorar mejor la importancia de cambiarlos regularmente por unos nuevos. Nunca debes esperar hasta el último instante para una sesión de mantenimiento en el taller. ¡Evita riesgos en tus desplazamientos por carretera!