Enfrentarse a la ITV suele ser motivo de ansiedad para muchos conductores. Nadie quiere terminar con el coche inmovilizado por pequeños descuidos de mantenimiento que se han pasado por alto. Tener claras cuáles son las faltas leves y graves que pueden darse en esta inspección te ayudará a superar esta revisión obligatoria con éxito.
Empezaremos por las faltas leves. Como imaginarás, se trata simplemente de desperfectos fáciles de arreglar que no suponen un riesgo directo para tu seguridad ni para la del resto de conductores.
El ejemplo más común de este tipo de faltas los encontramos en las escobillas del limpiaparabrisas del coche. Estas piezas se desgastan con facilidad y cambiarlas por otras nuevas es muy sencillo y no supone un gran desembolso de dinero.
¿Pero cuántas faltas leves están permitidas para que nuestro coche supere la revisión? La realidad es que la legislación actual no establece ningún límite máximo de fallos menores. En otras palabras, eso de que suspenderás la ITV por cinco faltas leves es un mito.
Ojo, aunque tu coche pase el examen no debes relajarte. Los inspectores anotan cada infracción y después tienes alrededor de dos meses para poner tu coche a punto. Hacer caso omiso puede provocar que una pequeña avería se convierta en un problema. Una visita a tiempo al taller puede ahorrarte mucho dinero y algunos sobresaltos en carretera.
Es hora de ponernos serios para hablar de las faltas graves. En estos casos estamos ante deficiencias que comprometen el estado del vehículo y su conducción. Problemas en los frenos, los neumáticos o con las emisiones contaminantes pueden acarrear consecuencias desagradables.
Una única falta grave en la ITV implica que tu coche no podrá circular libremente. Eso sí, tendrás permiso legal para conducir el coche desde las instalaciones de la revisión hasta tu taller de confianza para efectuar las reparaciones necesarias. Una vez solucionadas las faltas del vehículo tendrás que pasar la ITV antes de poder disponer de tu coche de nuevo.
En suma, la distinción entre las faltas leves y las faltas graves de la ITV es muy sencilla. Mantener el automóvil en perfectas condiciones es la mejor estrategia para garantizar tu seguridad al volante y evitar quebraderos de cabeza.