Llevar a los niños al colegio en coche puede ser una experiencia de los más estresante. Las prisas y las dificultades de conducir en hora punta son una combinación explosiva que pueden hacernos caer en malas prácticas al volante. ¡Hoy te damos las claves para que esto no ocurra!

¿Sabías que la mayoría de los padres prefiere hacer uso de su vehículo para llevar a sus hijos a clase? Un hecho que no resulta sorprendente si tenemos en cuenta el ritmo de vida acelerado de gran parte de los hogares españoles. Hay que hacer auténticos malabares para organizar los trayectos matutinos en coche en función de los horarios tanto laborales como escolares.

Por otra parte, con frecuencia las distancias entre nuestro domicilio y el centro educativo son demasiado largas para que los niños de corta edad puedan recorrer el camino sin la supervisión de un adulto.

A continuación, te ofrecemos una serie de recomendaciones básicas que pueden ayudarte a evitar que las mañanas se conviertan en un verdadero infierno. Las tres claves que debes recordar son planificación, paciencia y prudencia.

  • Diseña tu ruta con cuidado: Todos tenemos nuestros vicios al volante y preferimos circular por unas calles y no otras. Deja de lado tus preferencias personales y piensa cuál es el camino más eficiente para llegar al colegio atendiendo tanto a las distancias como al estado del tráfico. Perder unos minutos realizando una consulta en la web o la aplicación de la DGT puede ahorrarte mucho tiempo.
  • Hay que levantarse temprano: Este consejo puede parecer obvio pero lo cierto es que a los pequeños de la casa se les suelen pegar las sábanas. Y a los adultos nos cuesta mucho conseguir que se levanten, se aseen, se vistan y desayunen según el horario marcado. No perder los nervios e insistir en una serie de rutinas claras y precisas es muy importante para crear buenos hábitos.
  • No instales los sistemas de retención infantil antes de salir de casa: Como ya sabes, las sillitas infantiles y los alzadores de niños para el coche serán compañeros inseparables de tus hijos hasta que alcancen al menos 1,35 metros de altura. Si te ves obligado a sustituir la sillita infantil procura hacerlo el día anterior para que los imprevistos no te hagan llegar tarde.
  • Fuera los objetos sueltos: En los trayectos por ciudad las velocidades altas están absolutamente prohibidas. Aún así, los frenazos bruscos pueden convertir cualquier objeto que llevemos en el interior del habitáculo en un proyectil. Para evitar riesgos intenta que la mochila siempre vaya dentro del maletero.
  • Aparca como es debido: Hacer que los niños se bajen del coche en la misma puerta del colegio es una mala costumbre muy extendida. Lo único que consigues es provocar retenciones a la entrada del centro y recibir sendos bocinazos del resto de los conductores presentes. Busca un hueco en el que estacionar tu coche y acompaña a los niños al colegio andando.

En definitiva, llevar a los niños al colegio al coche no tiene porque ser motivo de agobio. Todo es cuestión de organizarse y hacer partícipes a los más pequeños de esta rutina diaria. ¡Haz que este curso sea diferente!