Salir de viaje o ir al trabajo debería ser una experiencia tranquila pero a veces el tiempo se vuelve en nuestra contra y nos vemos obligados a conducir con niebla. Aunque los paisajes con bruma tienen un aire misterioso la realidad es que cuando estás al volante no tiene gracia toparse con un muro blanco delante del parabrisas.
Cuando el otoño y el invierno hacen acto de presencia no es raro que haya niebla un día u otro. Si vives en zonas húmedas seguro que ya tienes trucos para lidiar con la falta de visibilidad y los cristales empañados. No obstante, cuando una espesa cortina de niebla blanca se interpone en nuestro camino conviene tener claros ciertos hábitos para garantizar que llegas a tu destino sin sobresaltos.
Lo primero que debes hacer es dejar suficiente espacio entre tu coche y el de delante. Con el suelo mojado y la visión limitada debes duplicar la distancia de seguridad que dejas en condiciones normales. ¿Te parece algo exagerado? Esos metros extra son la diferencia entre una reacción a tiempo y una colisión.
¡Ojo con las luces! Es fundamental ver y ser vistos. Las famosas luces antiniebla serán tus aliadas cuando la niebla sea muy densa y necesites indicar al resto de los conductores dónde está tu vehículo para evitar accidentes.
Hay un error de novato que no debes cometer jamás. No pongas las luces largas. Lo único que conseguirás es que el haz de luz rebote en la niebla y te deslumbre a ti mismo y a los conductores que vienen de frente.
¿La niebla te impide saber si estás en tu carril? Un buen truco para volver a orientarte es fijar la vista en las marcas longitudinales de la calzada. Úsalas como guía y no te separes de ellas.
Eso sí, en caso de que la situación se ponga imposible y ni siquiera veas las líneas del suelo debes mantener la calma. Sal de la vía en cuanto creas que que es seguro y busca un área de servicio o una gasolinera. Nunca te pares en el arcén porque en esas circunstancias es muy fácil que otro vehículo no te vea y choque contigo.
Por último, no debemos olvidar que los coches modernos cuentan con ciertas ventajas. Los asistentes de conducción como el navegador, las cámaras y los sistemas de visión nocturna pueden detectar obstáculos, animales o curvas que tú no puedes percibir si hay niebla. Algunos avances tecnológicos resultan muy útiles cuando conducimos en condiciones adversas.
En definitiva, conducir con niebla exige poner los cinco sentidos en la carretera. Reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y usar las luces correctas son prácticas que salvan vidas. ¡Conduce seguro!