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Viajar con bebés en verano exige algo de atención extra. Los niños de corta edad son más propensos a sufrir golpes de calor por lo que hemos de extremar las precauciones para que estén siempre frescos e hidratados. ¡Se trata de proteger lo que más quieres!

Si acabas de aumentar la familia y son tus primeras vacaciones estivales con un bebé a bordo del coche has de tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de organizar tu ruta por carretera para que tu pequeño no sufra un golpe de calor. En primer lugar, no debes hacer desplazamientos que vayan más allá de las seis horas y, claro está, no conduzcas en los momentos más calurosos del día.

Al igual que los adultos, los bebés necesitan parar para descansar cada dos horas. No te confundas pensando que de todas formas no vas a sacarlo del carrito. Es importante que a los niños les dé un poco el aire e incluso que puedan moverse y explorar un poco si ya tienen edad para ello.

Antes de iniciar el viaje asegúrate de colocar un parasol en la ventanilla trasera junto a la que hayas anclado la sillita. Así evitarás que a tu bebé le dé directamente la luz del sol. La reserva de agua del cuerpo de un bebé es más pequeña por lo que su temperatura corporal sube más rápidamente cuándo hace mucho calor.

Ojo, no te olvides de ponerle crema protectora de un factor elevado porque ya sabes que la más leve exposición a un sol intenso puede provocar quemaduras en una piel tan sensible como la de los más pequeños de la casa.

Por supuesto, el aire acondicionado del coche es nuestro aliado indispensable para combatir los efectos de las altas temperaturas de la época estival. Pero recuerda utilizarlo con moderación para que el contraste entre la temperatura interior y exterior del vehículo no sea demasiado fuerte. Poner el termostato a 26ºC es suficiente.

Por otro lado, ten presente que no es bueno que el flujo del aire acondicionado caiga sobre el cuerpo o la cara del bebé. Por lo general, los asientos delanteros hacen de parapeto pero aún así debes vigilar hacia dónde diriges el aire.

Si quieres asegurarte de que la temperatura de tu bebé es la adecuada puedes comprobarlo simplemente tocándole los pies. Las extremidades suelen dar pistas sobre si una persona tiene demasiado calor o no.

Para terminar, vamos con el asunto de la ropa. Preocuparse porque un bebé coja frío es bastante común. Sin embargo, no debes abrigar al pequeño por temor a que se resfríe por culpa del aire acondicionado. Vístele con ropa cómoda y holgada. Los bebés y los adultos tenemos necesidades similares.

Como has podido comprobar, viajar con bebés en verano no es tan complicado. Mantén tu vehículo fresco y aireado, lleva suficiente agua y procura que a tu pequeño esté bajo la sombra el mayor tiempo posible. ¡Diviértete en familia estas vacaciones!