El cine nos ha dejado muchas veces imágenes de vehículos futuristas: volaban, tenían incluso capacidad de conducirse solos, y por supuesto tenían un aspecto bastante más extraño si lo comparamos con los coches que (hoy por hoy) consideramos actuales.

Pero puede que la ciencia ficción esté cada vez más cerca en lo que respecta  a los coches del futuro. En los últimos meses marcas como BMW o Mercedes están empenzando a lanzar modelos de prueba que parecen sacados de cualquier película futurista.

Mercedes presentó hace solo unas semanas su ‘coche del futuro’: el Mercedes-Benz F 015 Luxury in motion, un coche que pretende ser completamente automático. Es decir, que dentro de no tanto como creemos, seremos meros pasajeros de un vehículo que nos transportará solo.

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Además de por esto, el F 015 llama la atención también por sus formas y diseños, totalmente futuristas. El vehículo llega dotado de dos motores eléctricos que derivan la potencia al eje trasero y de un interior amplio y lujoso.

En su presentación Dieter Zetsche, presidente de Mercedes, lo dijo claro: “El coche está creciendo más allá de su papel como simple medio de transporte y va camino de convertirse en un espacio de vida móvil”.

Además, y con motivo de sus 100 años, BMW está lanzando una serie de ‘revisiones’ de sus vehículos más clásicos pero con aire futurista. Y la verdad, aunque sea solo por verlos, no tienen desperdicio.

Bajo el lema ‘The Next 100 Years’ el fabricante alemán ha presentado dos coches con el que pretenden transmitir su visión del futuro: el Mini Vision Next 100 y Rolls-Royce Vision Next 100. O lo que es lo mismo, como pueden ser dos de sus apuestas más clásicas dentro de un tiempo.

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¿Qué os parecen? Quizá las formas aún no se amolden demasiado a los gustos actuales. Por el momento, las marcas están lanzando prototipos de estos vehículos en Japón, donde parece que el público tiene una mentalidad más propicia hacia lo que está por venir. Quién sabe, quizá dentro de unos años al recoger nuestro coche de alquiler, ya no tengamos que conducirlo, sino simplemente dejarnos llevar por él.