Planificar tu ruta de transporte de mercancías en furgoneta o monovolumen es parte esencial del día a día de cualquier empresa que se dedique al reparto o distribución de productos. ¡Descubre los aspectos más importantes de la programación de un viaje!

No prestar la debida atención a la tarea de seleccionar la ruta más adecuada para un desplazamiento puede disparar de un modo innecesario los costes de cualquier empresa especializada en el sector del transporte. El ahorro en gasolina o la prevención del temprano deterioro de la flota de furgonetas de la compañía son sólo algunas de las ventajas de preparar un trayecto con antelación.

Además, tampoco hay que olvidar las consecuencias nefastas para la imagen de marca que pueden tener los temidos retrasos en las entregas o los siempre catastróficos desperfectos en los productos que hacen que la empresa pierda dinero o deje a un cliente insatisfecho.

Tener clara la ruta de reparto también ayudará entre otras cosas a optimizar mejor el tiempo y la rapidez con la que los productos llegan hasta su destino. La colocación de los paquetes y cajas en una furgoneta es algo a tener muy en cuenta tal y como se ha visto en una entrada anterior de este blog y no sólo en lo que se refiere a las mudanzas. Cargar la mercancía atendiendo a su fragilidad y a dónde se ubica el punto de entrega en el marco general de nuestra ruta nos evitará más de un dolor de cabeza.

Paradójicamente, el primer paso de la planificación de un trayecto no tiene nada que ver con la consulta de mapas o guías de carretera en el caso de una empresa. Ante todo hay que revisar el personal que trabaja ese día, los horarios y los turnos para que nadie conduzca más horas de las permitidas, si los vehículos son propios o de alquiler… En definitiva, se trata de responder a las cuestiones de cuáles son nuestros recursos, qué terreno hemos de cubrir y de cuánto tiempo disponemos para ello.

Hemos de tener en cuenta algunas variables tales como el límite de entregas diarias que se pueden realizar por cada una de las rutas que hace nuestra empresa, la capacidad de carga exacta de cada vehículo individualmente considerado y el número de unidades totales de un producto que se pueden servir atendiendo a que no se ha de sobrepasar los límites de peso que pueden soportar las furgonetas o camiones.

Es verdad que hay algunos factores externos como el tráfico o el estado de las carreteras que no podemos controlar. Pero ahí entra la responsabilidad de la empresa de transporte para con el cliente y los compromisos previos adquiridos en el momento en el que se realizó el pedido.

Por estas razones, siempre ha de establecerse un tiempo de entrega máximo que garantice que la compañía de transporte tendrá capacidad de reacción para solventar imprevistos tales como averías, pinchazos, atascos o cortes de carretera. Esto es más fácil cuándo no entran en juego alimentos u otros productos perecederos.

Como no podía ser de otra forma, estamos en la era de las nuevas tecnologías y desde Autofurgo recomendamos encarecidamente que las empresas se hagan con el software o los programas informáticos que más es convengan para organizar las rutas de reparto. Así todo estará más organizado y será más sencillo comprobar dónde se producen los fallos para intentar mejorar en un futuro.

Y ahora sí, ya sea usando herramientas on-line o mirando guías de carretera de las de toda la vida el recorrido que ha de realizar cada uno de los vehículos de la empresa de transportes en cuestión ha de estar diseñado hasta el detalle. Dividirlo por etapas es un modo eficiente controlar el tiempo que lleva completar una ruta y la cantidad de productos que pueden llegar a entregarse a lo largo de la misma.

No se debe perder de vista que el objetivo principal de planificar tu ruta de transporte de mercancías es buscar valores como la eficacia, la eficiencia, la rentabilidad y la satisfacción del cliente. Esas son las claves para alcanzar el éxito empresarial a base de esfuerzo y dedicación. ¡Adelantarse a los acontecimientos es una buena forma de diferenciarse de la competencia!