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Las altas temperaturas han llegado así que los efectos del calor en la conducción comienzan a hacerse notar. Si últimamente te encuentras más cansado al volante o te alteras con mayor facilidad ya conoces el por qué. Afortunadamente hay mecanismos para controlar nuestra reacción cuándo los termómetros no paran de subir.
Que el calor nos desgasta físicamente no es algo nuevo. Sin embargo, es curioso que siempre se hable de las precauciones que hay que tomar al salir a caminar en verano y casi nunca se tenga en cuenta que a la hora de ir en coche también es importante extremar las precauciones. El aire acondicionado del vehículo ayuda pero no lo es todo.
Cuanto más calor hace peores son nuestros reflejos al volante y más nos cuesta mantener nuestra atención fija en la carretera. Ni que decir tiene que estas circunstancias son caldo de cultivo para el aumento de los accidentes de tráfico.
Los consejos que te dimos para combatir la fatiga al volante son especialmente importantes en esta época del año. Hidratarse con frecuencia, hacer paradas en los trayectos largos de al menos quince minutos o poner música que nos ayuda a mantenernos despiertos y alerta son algunas de las recomendaciones más comunes.
¿Sabías que a partir de los 30ºC empieza a reducirse nuestro tiempo de reacción ante los imprevistos de la carretera y cometemos más errores? Los efectos son similares a los que se presentan cuándo manejamos nuestro coche bajo la influencia del alcohol.
No podemos hacer nada para reducir la intensidad de la fuerza del sol en la temporada estival pero sí podemos tomar cartas en el asunto y echar mano de algunas buenas prácticas para evitar deslumbramientos y refrescar un poco el habitáculo del automóvil.

  • Rebajar la temperatura interior del coche: Uno de los mayores inconvenientes de conducir en verano es que nuestro coche va absorbiendo el calor del ambiente mientras se encuentra estacionado. Antes de acomodarte en tu asiento puedes abrir las ventanillas e incluso las puertas para dejar que el aire circule y enfríe un poco el ambiente del habitáculo.
  • Uso del aire acondicionado: Ojo, ten presente que debes dejar las ventanillas abiertas con el aire en funcionamiento durante unos minutos del trayecto para que la temperatura se regule adecuadamente. Unos 24°C son suficientes para refrescarnos sin tener que exponernos a cambios bruscos de temperatura.
  • La alimentación durante el viaje: Si vas a realizar un desplazamiento corto no hace falta que te preocupes demasiado pero en caso de que vayas a pasar unas horas conduciendo recuerda que debes comer y beber con regularidad. Aperitivos frescos y ligeros como la fruta son más aconsejables que comidas grasas como las patatas fritas. Mitigar la sed y mantener buenos niveles de azúcar es esencial.
  • El vestuario importa: Aparte de llevar un calzado cómodo, ligero y bien sujeto que no te impida el correcto manejo de los pedales has de procurar vestirte con ropa ancha y transpirable. Ya sabes que los colores claros son tus mayores aliados para no atraer a los rayos del sol.

En definitiva, los efectos del calor en la conducción no se deben tomar a la ligera. Su impacto en el aumento de los accidentes de tráfico es muy real y por eso tenemos que poner los medios a nuestro alcance para reducir su poder sobre nosotros. ¡Circula descansado y fresco!