En Furauto sabemos que la distancia de seguridad lateral es una de las grandes olvidadas cuando se trata de tomar precauciones para evitar accidentes de tráfico. El riesgo de sufrir una colisión se multiplica si no guardamos la separación adecuada entre nosotros y el resto de conductores. ¡Veamos qué podemos hacer para viajar sin peligro!

Si eres uno de nuestros lectores habituales quizá recuerdes que hace tiempo hablamos acerca de la distancia de seguridad al volante. Si conducimos demasiado cerca de otros vehículos no tendremos tiempo de reaccionar ante los imprevistos y el choque será prácticamente inevitable.

El problema, como comentamos en su día, es que no existe una distancia de seguridad única para todos los vehículos. Las dimensiones de tu coche, la velocidad a la que circules e incluso el estado de los neumáticos o la carretera influirán en el espacio que debes mantener entre tu vehículo y los demás coches.

Por lo que respecta a la distancia de seguridad lateral hay que decir que es bastante común fijarse en este aspecto cuando tenemos intención de realizar un adelantamiento a un coche o una moto, por ejemplo.

En el caso de los vehículos de dos ruedas el hecho de respetar la distancia de seguridad lateral se vuelve más importante si cabe. Algo bastante lógico si piensas en las consecuencias que puede tener para el motorista un choque en carretera.

Una de las razones por las que esta separación lateral nos ayuda a evitar accidentes es que proporciona a los conductores cierto margen de maniobra si se salen del carril intencionadamente o por descuido. Nadie planea perder el control del coche por culpa de un reventón en una rueda, por ejemplo.

La DGT establece que al adelantar a bicicletas, peatones o vehículos a dos ruedas la separación lateral ha de ser de un metro y medio como mínimo. Para cumplir este requisito se puede ocupar el carril contiguo o parte de la calzada.

Ahora que sabes algo más acerca de la distancia de seguridad lateral y para qué sirve podrás actuar en consecuencia cuando te subas a tu coche. Las prisas, los atascos, las calles estrechas o las vías de un solo sentido son algunos de los principales obstáculos a superar. ¡Con paciencia y práctica lo conseguirás!