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Muchos conductores pasan por alto que conducir por carreteras de montaña en verano exige tomar ciertas precauciones. De acuerdo, no hay muchas probabilidades de encontrar nieve pero eso no significa que podamos conducir del mismo modo que por una carretera convencional.

Lo habitual en esta época del año es poner el coche a punto para grandes desplazamientos hacia la costa. Sin embargo, elegir la montaña en lugar de la playa para las vacaciones estivales es algo más común de lo que parece.

Como imaginarás, en las rutas de montaña es habitual encontrarse con pendientes y cuestas pronunciadas en el camino. Ese es precisamente el motivo por el que es crucial poner los cinco sentidos en la conducción. ¡Aprende a dominar tu vehículo en los peores escenarios y conviértete en un experto del asfalto!

Ojo, las altas temperaturas veraniegas afectan directamente al rendimiento de la mecánica de tu coche. En el momento en el que necesitamos más potencia para superar una cuesta arriba es cuando el calor hace de las suyas. En este sentido, es vital mantener una refrigeración óptima del motor para que no se produzca una avería cuando menos lo esperas.

Otro factor fundamental para tu seguridad en la montaña radica en comprobar el estado de los neumáticos. El asfalto abrasador desgasta el caucho de las ruedas en cada curva. Revisar la presión de los neumáticos resulta imprescindible para garantizar una buena adherencia. Al circular cerca de precipicios profundos o laderas muy escarpadas toda precaución es poca.

¿Sabías que el descenso es uno de los momentos más delicados cuando viajas por la montaña en coche? Lo ideal es usar marchas cortas para controlar el peso del vehículo. De esta manera se reduce el esfuerzo que realiza el sistema de frenado y las pastillas de freno sufren menos.

También debes estar alerta en los arcenes estrechos. En estas rutas apartadas es frecuente que la calzada no sea lo bastante ancha para pasar si te cruzas con otros conductores. Para sortear estas situaciones debes circular despacio y tocar el claxon para avisar de tu avance.

La posición del sol también juega malas pasadas cuando nos movemos por valles profundos con constantes cambios de orientación en la vía. Los deslumbramientos repentinos al salir de una zona sombreada pueden cegarte temporalmente justo antes de afrontar un giro muy cerrado. Utilizar unas gafas de sol adecuadas para conducir  y mantener la luna delantera completamente limpia te ayudará a mitigar el riesgo de perder de vista la carretera.

En definitiva, conducir por carreteras de montaña en verano constituye un pequeño desafío que se puede superar tomando unas simples precauciones. La clave reside en preparar el coche, saber cómo moverse por el terreno y actuar con prudencia ante los imprevistos.