Algunos conductores olvidan que conducir con viento supone un verdadero peligro. Solemos prepararnos para hacer frente a ciertas inclemencias como la nieve o el calor pero lo cierto es que una fuerte corriente de aire también puede entorpecer nuestro camino. ¡Hoy aprenderás a circular en condiciones adversas!

En Furauto sabemos que la climatología es un factor que influye directamente en nuestra conducción. ¿Recuerdas que en una ocasión anterior te explicamos cómo conducir con lluvia? El truco consistía en aminorar la velocidad para que los neumáticos pudieran ir soltando el agua acumulada poco a poco y así no perder el agarre en carretera.

En definitiva, el agua o la niebla suponen riesgos evidentes para la seguridad vial. Esto se debe principalmente a que estos fenómenos atmosféricos perjudican la visibilidad de los conductores durante sus desplazamientos al volante.

A priori, parece que el viento no tendría que darnos problemas al coger el coche puesto que nos hallamos protegidos en el interior del habitáculo del vehículo. Ojo, que no sintamos la fuerza del viento mientras conducimos nos da una falsa sensación de seguridad.

Uno de los inconvenientes del viento es que se trata de un obstáculo invisible. Y por si esto fuera poco, lo normal es que se produzcan ráfagas con lo que la fuerza de las corrientes de aire puede pillarnos desprevenidos.

¿Has oído hablar alguna vez del efecto pantalla? En los días ventosos los edificios, los túneles e incluso los vehículos que nos rodean pueden actuar de barrera contra el viento. Aunque a primera vista este hecho puede parecer algo positivo es esencial que extremes las precauciones.

Cuando dejemos atrás esos objetos que actúan de barrera el viento impactará contra tu coche con energías renovadas. Para evitar situaciones comprometidas que puedan desembocar en un accidente de tráfico lo mejor es que no realices adelantamientos.

Si durante tu trayecto no te queda más remedio que adelantar un vehículo, ya sea otro coche o un camión, es fundamental que mantengas el volante recto. Así evitarás en la medida de lo posible que el efecto pantalla haga que ambos vehículos se acerquen demasiado el uno al otro.

Por supuesto, cuando haga viento también has de fijarte en la cuestión del equipaje. Las bacas o los baúles de techo son accesorios muy prácticos pero si estás en medio de un vendaval es mejor que optes por aprovechar al máximo el maletero o el espacio de los asientos traseros.

En resumen, conducir con viento supone un pequeño reto pero las dificultades que se pueden presentar no son insalvables. Todo es cuestión de práctica y de no ponerse nervioso ante los imprevistos.